Meghan Markle pensó que tenía asegurado su próximo “momento global”, pero Vogue acaba de cerrarle la puerta en la cara.
Según explosivas filtraciones internas, la duquesa de Sussex hizo una jugada audaz para asegurarse la portada navideña de Vogue EE. UU. 2025, proponiendo un reportaje brillante sobre una “familia real moderna” con Harry, Archie y Lilibet. Supuestamente, quería la portada, un reportaje de varias páginas y control editorial total.
Pero la nueva redactora en jefe de Vogue, Chloe Malle, dijo rotundamente NO.

Según las fuentes, Meghan llegó con una lista de exigencias:
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Dirección creativa completa
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Aprobación final de todas las fotos y titulares
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Una narrativa centrada en “El legado Sussex”
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Una sesión de fotos “de estilo real y poderosa” en su mansión de Montecito
¿La respuesta de Vogue?
“Esto es Vogue, no una revista de relaciones públicas personales.”
Chloe Malle, quien reemplazó a Anna Wintour y es conocida por su estilo de liderazgo “sin rodeos”, considera que Vogue debe centrarse en la moda y la relevancia cultural, no en el drama real.
«Ella quiere que Vogue vuelva a sentirse auténtica», reveló una fuente interna. «Que no esté controlada por contratos y exigencias de celebridades».
Y aquí viene la verdadera sorpresa: supuestamente, Meghan intentó endulzar el trato ofreciendo fotos exclusivas y nunca antes vistas de Archie y Lilibet. Pero Chloe aun así se negó.
