Meghan Markle vuelve a estar en el centro de la polémica pública tras publicar un video familiar aparentemente inocente grabado durante un viaje privado a Disneyland.
El clip, que muestra momentos íntimos de Meghan, el príncipe Harry y sus dos hijos, Archie y Lilibet, disfrutando del famoso parque temático, ha desatado una tormenta en línea.
Críticos no han tardado en acusar a la duquesa de Sussex de “usar a sus hijos como herramienta de relaciones públicas”, generando indignación en redes sociales. Lo que algunos vieron como una dulce escena familiar, otros lo interpretaron como un movimiento cuidadosamente calculado para mejorar su imagen ante el ojo público.

El video, publicado en la nueva plataforma de redes sociales de la pareja vinculada a su marca Archewell, fue inicialmente elogiado por los fans por ofrecer una rara y tierna mirada a la familia en un entorno relajado y lleno de alegría. Archie, que ahora tiene 6 años, aparece riéndose a carcajadas en un carrusel junto a Harry, mientras Meghan carga a una sonriente Lilibet con unas orejas de Minnie Mouse a juego.
Sin embargo, lo que comenzó como una celebración familiar pronto se convirtió en el centro de una nueva controversia. Los críticos argumentan que las imágenes están demasiado preparadas, cuidadosamente editadas y sospechosamente publicadas — justo unos días antes del anuncio de un importante proyecto de Archewell.
En cuestión de horas, el hashtag #UsingHerKids se volvió tendencia en redes sociales, con usuarios acusando a Meghan de volver a exponer a sus hijos al ojo público con el objetivo de mejorar su imagen y promocionar su marca personal.
La comentarista real Angela Davies dio su opinión, diciendo:
“Esto forma parte de un patrón muy claro. Meghan y Harry han hablado durante años sobre la importancia de proteger la privacidad de sus hijos. Pero cada vez que su popularidad decae o lanzan un nuevo proyecto, los niños aparecen de repente. Eso plantea dudas sobre la autenticidad.”
Por su parte, los defensores de la duquesa han contraatacado, asegurando que las críticas son injustas y enraizadas en un sesgo mediático más profundo.
Una fan escribió en X (anteriormente Twitter):
“Cuando los Cambridge comparten fotos de sus hijos, se les aplaude por ser ‘auténticos y cercanos’. Cuando lo hace Meghan, la acusan de explotación. Los dobles estándares son asquerosos.”
La comentarista real Angela Davies no dudó en opinar sobre la controversia:
“Esto forma parte de un patrón muy claro. Meghan y Harry han insistido durante años en la importancia de proteger la privacidad de sus hijos. Sin embargo, cada vez que su popularidad cae o están a punto de lanzar algo nuevo, los niños mágicamente aparecen en escena. Esto genera serias dudas sobre la autenticidad de sus intenciones.”
Las palabras de Davies avivaron aún más el debate en redes, donde los partidarios de la duquesa salieron en su defensa. Muchos acusan a los medios de aplicar un doble rasero con Meghan, en comparación con otros miembros de la realeza.
Una usuaria indignada publicó en X (antes Twitter):
“Cuando los Cambridge comparten fotos de sus hijos, se les celebra por ser ‘naturales y familiares’. Pero si lo hace Meghan, inmediatamente la acusan de manipulación y oportunismo. ¡Los dobles estándares son repugnantes!”