Meghan Markle y su presunta solicitud para que el rey Carlos abdique en favor del príncipe Harry

Un reciente comentario atribuido a Meghan Markle ha generado controversia en los círculos cercanos a la monarquía británica. Según reportes, la duquesa de Sussex habría sugerido que el rey Carlos III debería abdicar en favor de su hijo menor, el príncipe Harry. Este aparente deseo ha provocado fuertes reacciones, incluyendo la de Samantha Cohen, exasistente real, quien desestimó la idea con un comentario contundente: “Meghan está apuntando a tomar el control de toda la familia real británica”.
La afirmación ha reavivado el debate sobre el impacto de Meghan y Harry tras su decisión de abandonar sus roles como miembros activos de la realeza en 2020, un movimiento que ellos mismos denominaron como “Megxit”. Desde entonces, la pareja ha sido protagonista de titulares internacionales, lanzando críticas hacia la institución monárquica y revelando tensiones internas a través de entrevistas, su documental en Netflix y la autobiografía de Harry, Spare.
Aunque no existe una confirmación oficial de que Meghan haya hecho tal petición, la declaración de Cohen refleja una percepción común entre los detractores de la pareja: que Meghan busca una influencia desproporcionada dentro de la monarquía. Sin embargo, sus seguidores sostienen que estas acusaciones son una exageración y parte de una campaña mediática en su contra.
La posibilidad de que el rey Carlos III abdique parece altamente improbable, dada la historia de la monarquía británica. Carlos asumió el trono en septiembre de 2022 tras el fallecimiento de su madre, la reina Isabel II, y ha dado señales de estar comprometido con su papel como monarca. Además, la línea de sucesión está clara: el príncipe Guillermo, como primogénito de Carlos, es el heredero directo al trono, seguido por sus tres hijos, incluido el príncipe George.
Por otro lado, algunos observadores opinan que este tipo de polémicas son estrategias mediáticas de Meghan y Harry para mantenerse relevantes en el ojo público, especialmente en un contexto donde su popularidad ha fluctuado considerablemente.
Aunque las palabras de Samantha Cohen reflejan su escepticismo hacia las intenciones de Meghan, también subrayan las divisiones persistentes entre los miembros y asociados de la familia real. Este nuevo capítulo evidencia cómo la relación entre los Sussex y la monarquía sigue siendo una fuente constante de tensiones y debates públicos.