Aquí tienes una pequeña joya histórica que quizá no conozcas.

En 1980, Mary Robertson era una empresaria estadounidense que vivía en Londres. Como madre trabajadora, buscaba una niñera para que la ayudara a cuidar a su pequeño hijo, Patrick.
Mary contactó con una agencia local y descubrió que la única niñera disponible a tiempo parcial era una joven de 18 años llamada Diana Spencer.
Diana acudió a la entrevista, y Mary la contrató de inmediato. Le pagaba $5 por hora para realizar diversas tareas domésticas, como lavar la ropa, recoger juguetes y lavar los platos.
Un día, Mary encontró un comprobante de depósito del banco de Diana debajo del sofá. Como Mary trabajaba en el sector financiero, reconoció de inmediato que el nombre en el cheque de Diana era una pista sorprendente sobre su verdadera identidad.
Fue entonces cuando Mary descubrió que esta tímida y amable niñera era, en realidad, Lady Diana Spencer, una aristócrata perteneciente a una de las familias más antiguas de Inglaterra.
Así es, antes de convertirse en la “Princesa del Pueblo”, Diana trabajaba por $5 la hora, cuidando felizmente a un adorable niño llamado Patrick.