
En un giro inesperado que ha sacudido a la monarquía británica, el Príncipe Harry podría estar enfrentando la posibilidad de no tener residencia permanente en el Reino Unido. Según fuentes cercanas al Palacio de Buckingham, el Rey Carlos III habría tomado medidas drásticas en medio de un creciente escándalo de visados que involucra a su propio hijo.
Desde que Harry y Meghan Markle renunciaron a sus deberes reales en 2020 y se mudaron a California, su relación con la familia real ha sido tensa y altamente mediática. Sin embargo, lo que hasta ahora parecía ser un distanciamiento emocional podría haber escalado a una acción legal concreta: la revocación de los privilegios diplomáticos o de residencia que Harry mantenía como miembro de la realeza.
El detonante habría sido una revisión del estatus migratorio de Harry en Reino Unido. A pesar de seguir siendo ciudadano británico, su residencia principal se encuentra en Estados Unidos, y la falta de compromisos oficiales en su país natal habría llevado a cuestionar si puede seguir accediendo libremente al territorio. Algunos tabloides señalan que, técnicamente, Harry podría requerir un visado especial para permanecer más allá de ciertos plazos, situación que jamás se había contemplado para un hijo del monarca.
El escándalo tomó más fuerza cuando se reveló que Harry ya no cuenta con una residencia oficial en Gran Bretaña desde que el Rey Carlos ordenó el desalojo de Frogmore Cottage en 2023. Sin una propiedad ni un rol institucional claro, la pregunta ahora es: ¿dónde encaja el duque de Sussex en la estructura real?
Mientras tanto, el Palacio guarda silencio, y los representantes de Harry no han emitido comentarios al respecto. Sin embargo, en redes sociales y medios británicos ya se especula con que esta “expulsión simbólica” es la manera de Carlos III de marcar una línea definitiva tras años de controversias públicas y entrevistas explosivas por parte de los Sussex.
Si bien es poco probable que Harry sea literalmente “expulsado” del Reino Unido, el simbolismo del momento es innegable. El príncipe que alguna vez fue el favorito del pueblo ahora podría estar, legal y emocionalmente, sin un hogar en la tierra que lo vio nacer.
¿Será este el punto sin retorno en la saga de los Windsor?