El Papa Francisco, de 88 años, ha estado hospitalizado desde el 14 de febrero en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral que ha generado preocupación en todo el mundo.
A lo largo de su estancia en el hospital, su estado de salud ha sido objeto de constante seguimiento, con informes que indican una evolución estable y positiva.
Según el último informe del Vaticano, emitido el 8 de marzo, el Papa ha mostrado una buena respuesta a la terapia, sin presentar fiebre y con mejoras en los intercambios gaseosos y en los análisis médicos. Sin embargo, el pronóstico se mantiene reservado debido a la complejidad de su condición y a la fragilidad asociada a su edad.
Durante su hospitalización, el Santo Padre ha continuado con sus actividades en la medida de lo posible. Ha seguido por videoconferencia los ejercicios espirituales guiados por el padre capuchino Roberto Pasolini en el Aula Pablo VI y ha dedicado tiempo a la oración en la capilla cercana a su habitación.
Además, ha enviado mensajes de agradecimiento a los fieles por sus oraciones y muestras de apoyo.
El Papa Francisco también ha expresado su preocupación por diversas situaciones críticas en el mundo. A pesar de su hospitalización, se ha mantenido informado sobre los acontecimientos en su país natal, Argentina, y ha enviado mensajes de apoyo a las familias en crisis, instándolas a encontrar en el perdón la curación de sus heridas.
La comunidad internacional y los fieles católicos continúan orando por la pronta recuperación del Pontífice. Se espera que, una vez recuperado, el Papa Francisco retome sus actividades habituales y continúe con su labor pastoral al servicio de la Iglesia y del mundo.
