Piers Morgan, conocido popularmente como el “archienemigo” de Meghan Markle, nunca ha dudado en criticar y ridiculizar a la duquesa bajo los reflectores mediáticos. Tras la explosiva entrevista con Oprah Winfrey, donde los Sussex hicieron acusaciones impactantes contra la familia real, Morgan ofreció una respuesta contundente en su programa.

Sin filtros y sin pedir disculpas, Piers arremetió contra Meghan, declarando: “No creo ni una palabra de lo que dice. Ni siquiera creería un informe meteorológico si ella lo leyera. Sus feroces ataques contra nuestra familia real son absolutamente vergonzosos.”
Los comentarios incendiarios del veterano periodista sacudieron a toda la nación, provocando una avalancha de quejas ante Ofcom, el regulador de comunicaciones del Reino Unido. Entre las quejas formales se encontraba una de la propia Meghan, exigiendo una disculpa. Pero en lugar de ceder, Morgan se mantuvo firme, negándose a disculparse y, finalmente, renunciando a su puesto en Good Morning Britain.
Ahora, en un giro de los acontecimientos, Morgan está siendo aclamado como el vencedor en su disputa pública con Meghan. Ofcom dictaminó recientemente que no infringió ninguna norma mediática al llamar públicamente mentirosa a Meghan en la televisión nacional. En su comunicado, el organismo regulador señaló: “El Sr. Morgan tenía derecho a expresar que no creía en las acusaciones del duque y la duquesa de Sussex y a mantener y manifestar opiniones contundentes que desafiaban firmemente su versión.”

Tras la decisión de Ofcom, un jubiloso Piers Morgan recurrió a Twitter, celebrando lo que llamó “una derrota rotunda para la Princesa Pinocho,” un apodo que ha ganado popularidad entre los usuarios de internet, burlándose aún más de Meghan por su supuesta falta de honestidad.
Los comentaristas en línea señalaron rápidamente que este fallo representa un golpe significativo para los Sussex. Con las declaraciones de Harry y Meghan en la entrevista con Oprah ahora bajo un nuevo escrutinio, la pareja aún no ha respondido públicamente a este último revés.
Mientras Meghan enfrenta otro resultado amargo en su continua disputa con la prensa británica, queda por ver cómo manejarán los Sussex esta creciente ola de críticas. Por ahora, la victoria de Morgan se mantiene como un triunfo simbólico en la prolongada batalla mediática entre los Sussex y el establishment británico.