
La princesa Kate deslumbró esta noche con una creación de alta costura personalizada de la diseñadora británica Phillipa Lepley, al unirse a su esposo, el príncipe Guillermo, y a otros miembros de alto rango de la realeza en el banquete de Estado celebrado en el Castillo de Windsor. Su vestido estaba cubierto por un abrigo largo de encaje de Chantilly, adornado con rosas bordadas a mano en cordón dorado.
El intrincado trabajo de aguja, resaltado con nudos franceses, complementaba su deslumbrante tiara y las flores bordadas en satén. Esta majestuosa muestra de artesanía reflejaba su discreta pero firme dedicación al apoyo de la moda y la creatividad británicas.
Completó el conjunto con la tiara Lover’s Knot, una apreciada reliquia real, acompañada de unos pendientes procedentes de la colección de la difunta reina Isabel II.


Sobre su vestido llevaba la Orden de la Familia Real del rey Carlos III, la de la reina Isabel II y la Gran Cruz de la Real Orden Victoriana, completadas con estrella y banda.
El conjunto equilibraba la alta costura moderna con la tradición regia, entrelazando la herencia y el diseño contemporáneo de una manera que se sentía exclusivamente suya.
La tiara Lover’s Knot se ha convertido en una de las joyas más reconocibles de la Princesa de Gales, una pieza que lució por primera vez en diciembre de 2015 durante una Recepción Diplomática en el Palacio de Buckingham.

Desde entonces, la ha acompañado en numerosas ocasiones importantes: desde banquetes de Estado hasta recepciones diplomáticas, e incluso en la boda real del príncipe heredero Hussein y la princesa Rajwa de Jordania en junio de 2023.
Considerada una de las favoritas de su colección, la tiara lleva consigo un legado profundamente significativo. Fue en su día un sello distintivo de la princesa Diana, y su diseño de arcos de diamantes con perlas colgantes la ha convertido en uno de los diademas más icónicos de la colección real.
Hoy en día, su valor se estima en más de 4 millones de libras; sin embargo, para muchos, su historia y simbolismo la hacen sencillamente incalculable.

Donald Trump y la Primera Dama serán agasajados en el imponente Salón de San Jorge junto a 160 invitados. Esta noche, se servirá un exquisito menú de tres platos, acompañado de vinos especialmente seleccionados y un cóctel creado para la ocasión.
El código de vestimenta es tiaras y frac blanco —o traje nacional—. Los miembros de la familia real llevan bandas y medallas conocidas como órdenes, si se les han otorgado en reconocimiento a su servicio.
El Rey y el Presidente pronunciarán discursos alrededor de las 8:30 p. m., antes de que se sirva la cena. Ambos brindarán el uno por el otro, seguido de la interpretación de los himnos nacionales.
El final del banquete se señala con la entrada de 12 gaiteros que recorren la sala, una tradición iniciada por la reina Victoria.