
LONDRES – Una nueva tormenta sacude los muros del Palacio de Buckingham tras la inesperada reaparición del Duque de Kent en el escenario real. La reina consorte Camilla, quien durante años se ha mantenido como figura central junto al rey Carlos III, enfrenta ahora una crisis sin precedentes tras el descubrimiento de un antiguo edicto que podría reconfigurar el equilibrio de poder en la Casa Real.
Todo comenzó cuando historiadores de la Corona británica, trabajando en los archivos de Windsor, encontraron un documento sellado por el rey Jorge VI en 1942. El edicto, mantenido en secreto durante más de 80 años, otorga al Duque de Kent —primo de la reina Isabel II— ciertos derechos ceremoniales y de supervisión sobre asuntos de sucesión y estructura interna del Consejo Privado en caso de “crisis de legitimidad”.
Según fuentes internas, el Duque de Kent, de 89 años, se ha mostrado decidido a ejercer los poderes otorgados en dicho documento, luego de años de mantenerse en segundo plano. La reactivación de este edicto ha generado tensión inmediata entre las ramas de la familia real, especialmente con Camilla, cuya posición como reina consorte ha sido objeto de debate desde su proclamación.
“Carlos no puede salvarte esta vez”, habría dicho una fuente cercana al Duque, refiriéndose a la creciente presión que Camilla enfrenta tanto dentro como fuera del palacio. Desde el descubrimiento del edicto, se han filtrado rumores de que el Duque de Kent busca restaurar ciertos principios tradicionales de la monarquía, y que incluso estaría promoviendo una revisión del rol de Camilla en los deberes reales.
Camilla, visiblemente afectada durante sus recientes apariciones públicas, ha cancelado varias actividades oficiales. Mientras tanto, el Palacio ha optado por el silencio, alimentando aún más la especulación.
Los analistas reales advierten que esta situación podría desencadenar una “guerra fría” dentro de la familia Windsor. Si el edicto desenterrado se valida legalmente, podría marcar un antes y un después en la historia moderna de la monarquía británica.
Por ahora, el futuro de Camilla pende de un hilo… y esta vez, ni siquiera el rey Carlos podrá detener lo que se avecina.