Ciudad del Vaticano – En un momento histórico y profundamente conmovedor en el Vaticano, el Papa León XIV estrechó cálidamente la mano del Rey Carlos III y felicitó personalmente al monarca británico por su recuperación del cáncer.

El encuentro simbólico entre dos de las figuras más reconocidas del mundo —el líder de la Iglesia Católica Romana y el soberano reinante del Reino Unido— capturó la atención de millones de personas. Su apretón de manos, acompañado de sonrisas genuinas y un respeto mutuo, se convirtió rápidamente en una imagen poderosa de resiliencia, fe y unidad.
Tras el apretón de manos, el Papa León XIV pronunció una breve pero sentida declaración:
«Ofrezco mis más sinceras felicitaciones a Su Majestad por la fuerza y el coraje que lo sostuvieron durante sus días más difíciles. Su recuperación es una alegría no solo para el pueblo del Reino Unido, sino para todos aquellos en el mundo que enfrentan una enfermedad.»