
LONDRES — La monarquía británica vuelve a estar en el ojo del huracán tras rumores explosivos que sugieren que el rey Carlos III habría tomado la decisión de retirar privilegios clave a la reina consorte Camilla. Según fuentes cercanas a la Casa Real, el rey estaría reconsiderando acuerdos personales y financieros que anteriormente benefician a su esposa, generando especulaciones sobre un posible distanciamiento entre ambos.
La bomba estalló cuando un diario británico informó que el rey Carlos había instruido a su equipo legal para revisar ciertos títulos, propiedades y fondos privados asignados a Camilla desde que fue coronada reina consorte. Aunque el Palacio de Buckingham no ha confirmado ni desmentido la información, el silencio oficial no ha hecho más que alimentar la controversia.
Los rumores comenzaron a circular después de que Camilla fuera vista visiblemente molesta durante una cena oficial en Windsor, donde evitó el contacto visual con el rey en varias ocasiones. Además, algunos observadores notaron que la reina consorte no llevaba una de sus tiaras favoritas, regalo personal de Carlos durante su aniversario de bodas número 10.
Expertos en temas reales advierten que, aunque no hay indicios de una separación formal, este movimiento podría reflejar tensiones internas en el matrimonio real. Algunos incluso vinculan la situación con el creciente protagonismo público de la princesa de Gales, Catalina, cuya popularidad podría estar eclipsando a Camilla dentro de la estructura de la monarquía.
Por su parte, los seguidores más acérrimos de Diana, la fallecida primera esposa de Carlos, no han tardado en expresar en redes sociales una mezcla de sorpresa y satisfacción ante los acontecimientos. “La historia pone todo en su lugar”, escribió una usuaria en X (anteriormente Twitter).
Mientras tanto, el pueblo británico sigue atento a cualquier declaración oficial. ¿Se trata de una simple reorganización administrativa o del inicio de una nueva tormenta en la familia real?